Antes de que un documento público pueda ser usado en un país diferente en el que se emitió, debe autenticarse su origen a través de la legalización diplomática y consular. Este proceso es frecuentemente lento y costoso pues cada documento debe ser validado individualmente mediante funcionarios del país de donde fue emitido y la embajada o consulado del país en el que será utilizado.

Sin embargo, todo este procedimiento puede simplificarse con el Convenio de la Haya, comúnmente conocido como el Convenio sobre Apostilla. Este consiste en una anotación que certifica la autenticidad de documentos públicos expedidos en otro país, puede ser un certificado de nacimiento, matrimonio o defunción, una sentencia o constancia de un registro o certificación notarial.

Para aplicar la Apostilla, el país en el cual fue emitido el documento, y en el cual va a ser utilizado debe formar parte del Convenio, de esta manera, se reconoce y avala la eficacia jurídica de los documentos públicos emitidos.

Es así como el Convenio sobre Apostillareduce el proceso de validación a una sola formalidad mediante la emisión de un certificado de autenticidad avalado por una autoridad designada por el país en el cual se emitió el documento.

Debe saber…

– Una Apostilla nunca puede ser utilizada para el reconocimiento de un documento en el país en el que fue emitido.

– Las Apostillas son exclusivamente para los documentos que deban ser utilizados en el extranjero.

– Los documentos certificados por un país perteneciente a la Apostilla de la Haya deberán ser reconocidos en cualquier otro país del Convenio sin necesidad de otro tipo de verificación.

Por Desiree Prieto con información de la Conferencia de La Haya de Derecho Internacional Privado

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